viernes, 17 de julio de 2009

Viernes

Te busco en tu casa, muy temprano en la mañana. Es un día cualquiera, de un mes cualquiera, de un año cualquiera. Estamos en Caracas, Venezuela. Subes al automóvil y me saludas con un beso en la boca, como es nuestra costumbre.
-¿Adónde vamos?- Preguntas
-Poco importa, de verdad. Sin embargo, ¿trajiste tu pasaporte?- pregunto.
-Sí, como me lo pediste.
-Perfecto, entonces solo debes confiar en mí.
-De acuerdo…
Los primeros rayos de sol despuntan ya en el horizonte, iluminando el húmedo camino. Tú caes en un profundo sueño, lo cual es una ventaja para mí. El viaje es largo, pero no me aburro: Nightwish nunca me deja solo en la vía. Voy tarareando canciones mientras el camino se queda atrás a una velocidad vertiginosa. Pasan algunas horas, sigues durmiendo. “No hay nada más tierno que un ser humano dormido” me digo a mí mismo mientras detallo tu tierna expresión.
Hemos llegado a nuestro destino, mejor dicho: a la primera parada de nuestro destino. Intento despertarte delicadamente. Abres un ojo, luego otro y yo, yo espero con ansiedad tu reacción.
-¡Pero qué carajos!
Justo como lo esperaba. Ya no estamos en Caracas, ni siquiera en Venezuela. Son las 10 de la mañana, de un viernes cualquiera, en un octubre cualquiera, pero no en una ciudad cualquiera; no, no: estamos en la pintoresca y antigua Firenze, en la Región Toscana de Italia. Dejo el auto en un lugar cualquiera, mientras saco de mi bolso un abrigo para ti, porque el clima tropical-pegostoso caraqueño lo hemos dejado atrás. Tus ojos parecen decididos a escapar de sus orbitas.
-Cierra la boca, amor, o harás un charco de saliva a tus pies- digo riendo-Ven, vamos.
-Pero… este, ¿cómo demonios…? No entiendo nada…
-No quiero que entiendas, solo que disfrutes.
Comenzamos a caminar, agarrados de manos. Algunos nos miran y a nosotros nada nos importa, todos están ahí demás, como ese florero en casa, cuya única función es llenar un espacio vacío, mas no es algo relevante. Hoy nadie es relevante, hoy mi mundo eres tú y el tuyo soy yo.
La ciudad es hermosa, como te había prometido. Las calles son de piedra, los edificios son coloridos y antiguos, hay estatuas y fuentes por doquier y el arte se respira en el aire. Es una ciudad de artistas y eso te hace feliz; yo mismo soy feliz por ser quien causa esa sonrisa en tu rostro. Mientras caminamos te cuento que ese de allá es Macchiavelli, el de más allá es Da Vinci y aquel al fondo es Dante. Esto es Ponte Vecchio y aquí estamos en Piazza della Signoria. No podría faltar, claro está, la Galeria Ufizzi y la vista al Arno. Mucho que ver y poco tiempo. Vamos, como siempre, en una carrera y es que bien dicen que el tiempo vuela cuando se está en buena compañía. Caprichoso tiempo.
Es hora de comer, nos detenemos en un bar muy pintoresco con vista al Ponte Vecchio, que divide el Arno, y desayunamos una comida cualquiera. No hay palabras durante la comida, solo una sonrisa intensa y sincera que nos hace entendernos el uno al otro y saber que todo está bien. Luego de comer y quedarnos un rato abrazados en una plaza, es hora de partir y dejar Italia, que es hermosa, pero el tiempo apremia y esto apenas comienza.
Tú eres amante del arte, a mí también me gusta, pero sabes que soy un poco más camionero. Así que nuestro próximo destino es München, Alemania. Porque se acerca mi cumpleaños y siempre he deseado pasarlo en el Oktoberfest, rodeado de bávaros y litros y litros de cerveza. Sí, soy un camionero. Una linda ciudad, con una rica historia. Hoy todo es un alboroto y aunque sabemos que se debe al anteriormente mencionado festival, nos gusta jugar a creer que el alboroto es por nuestra llegada a la ciudad. Entramos en la primera carpa que encontramos, y tu cara de miedo me parte de risa.
-Relájate y disfruta…
-Intentaré…
La carpa está llena de gente que grita y ríe, que comenta sobre el futbol o cualquier otra nimiedad: los enfermos de sida, la gripe porcina, los africanos y la deuda externa. Hoy para nosotros no existen esos problemas, son abstracciones de una realidad triste que no nos acompaña.
Una cerveza, dos cervezas, tres cervezas, cuatro cervezas y qué sé yo cuantas más. Ahora no nos miramos y sonreímos como en el desayuno, ahora nos miramos y morimos de risa. Tenemos las mejillas rojas y nuestras lenguas se volvieron un desastre hace ya horas. No podemos decir ni la palabra más simple, y es que la cerveza nos pegó. Bailamos en la mesa, nos reímos con desconocidos, y ellos con y de nosotros. No los culpo. Somos la atracción principal de la noche: dos extranjeros ebrios que no les importa confesarle su amor al mundo.
Es hora de partir, ya no puedo recordar ni cuantas cervezas tomamos y tu estado es casi tan deplorable como el mío. Caminar no se nos hace fácil: tú me agarras intentando que yo no caiga y yo te agarro intentando que no te caigas conmigo. Pero al carajo todo, como dije previamente: hoy el mundo es nuestro y si me quiero caer, ¡pues me caigo! Dicho y hecho, aterrizamos en el frío suelo, muertos de risa y nos fundimos en un beso apasionado, cálido, perfecto; que dura poco, pues de repente llegan dos policías, una mujer y un hombre y nos gritan:
-Hey, besoffen halten Sie!
-Excusez nous, messieurs. On ne parle pas allemande- Respondo yo con sonrisa idiota y con los ojos llorosos.
-Und wir sprechen französisch- responde la policía.
-Merda, ¿español, italiano?
-Auch nicht.
-But we do speak English, sir. - Respondes tú, recordandome que yo tambien hablo ingles.
-Great! We would really appreciate if you stand up and get the hell out of here. This is not a place to make out.
-We’re sorry. We’re leaving right now… Really we’re sorry.
-It’s ok though. Go now.
Y así nos fuimos tropezando con todo lo que se nos atravesaba en el camino, mientras los policías nos veían y susurraban, entre risas y reproches:
-Par de idiotas extranjeros borrachos.
-Quien sabe, Hans- replica la mujer- quizás es una gran historia de amor.
“Quizás es una gran historia de amor” La verdad es que ¿Quién sabe?...

La habitación de la posada en la que nos quedamos es pequeña y sencilla. Con dos camas individuales, ¡como si de verdad pensáramos en pasar la noche separados!
Te veo con deseo y recibo respuesta positiva de tu parte. Ya no hay tabúes, te deseo sin pudor alguno y tú me deseas a mí. Nos atacamos como dos bestias que pelean por una presa: violentamente. No hay diversión sin un poco de dolor, es por eso que esta noche dejamos la delicadeza a un lado y solo nos dejamos llevar por la pasión asesina que nos embarga y nos hace imposible estar separado el uno del otro. Hacer el amor de manera salvaje siempre me ha parecido la mejor manera de terminar un día ajetreado, al parecer estás de acuerdo conmigo, pues te dejas llevar al ritmo de mi demencia. Luego de aproximadamente una hora, todo termina y me sumo en un profundo sueño, apoyado contra tu pecho, deseando que todo esto sea de verdad y no solo el mejor sueño de toda mi vida.
Hasta mañana, sábado.

Continuará.



L'Angelček

domingo, 5 de julio de 2009

Pensamientos en clases de Artes Gráficas (Fin de la trilogía)


¡Qué me siento como Tolkien escribiendo esto! Hasta me da algo de melancolía, ¡no lo puedo soporta!
Esto viene una vez más inspirado por la cantidad de basura mental que se me ocurre a cada rato y que me llevó a escribir “Pensamientos en clases de Artes Gráficas” y “Pensamientos en clases de Artes Gráficas 2.0”. Esta vez, sin embargo, no lo escribo durante la clase en sí; o sea, esta vez no me perderé la explicación de ningún comando o tecla mientras trabajamos en PAGEMAKER y no maldeciré mi ADOS (Attention Deficit…Oh Shiny!) al momento de poner en práctica todo lo que debería haber aprendido en clases, pero que no lo hice por estar escribiendo en esta vaina. Entonces, aquí vamos:

1. No entiendo como pasé de odiar esta materia con todo mi hígado, a tenerla como una de mis materias favoritas. No porque me interese la materia, más bien porque la profe hacía de lo insoportable algo entretenido.
2. Lo más divertido de este semestre fue, sin duda alguna, el road trip a Valencia, donde vimos como coño trabajan las maquinitas esas que evolucionaron de la imprenta de Guttemberg.
3. Yo pensaba que PAGEMAKER era odiable, pero qué va, el InDesign es demasiado profundo para mí. Prefiero el PAGEMAKER for dummys.
4. Sin ánimos de alardear: nuestra exposición de la imprenta fue la mejor. Las otras eran monótonas y solo hablaban de rotativas. La nuestra, en cambio, tenía a dos idiotas volando por los cielos.
5. Soy jodidamente irresponsable y estoy, como siempre, haciendo todo a última hora: revista y parciales. FUCK.
6. Con esta revista, la profesora pensará que soy un maníaco sexual…. Mejor dicho, lo sabrá.
7. Me mortifica que Negrín piense que soy un stalker por conseguir fotos de ella para mi revista.
8. Viendo los trabajos de los otros grupos, decidí que sus profesores fueron una verdadera mierda y la nuestra fue cool. Pronto le serruchará el puesto a Elisa Martínez y pasará ella a dormir en una cámara hiperbárica.
9. Todos los que vean mi revista sabrán que soy un egocentrista de mierda, ¡GENIAL!
10. Espero, por amor a Tarja, no ver más nunca una materia así. Yo quiero es escribir, no diagramar revistas. Lo único que me gustó de hacerla revista fue redactar los textos.
11. Lo más importante: fue asquerosamente DECEPCIONANTE saber que el botoncito verde que hay en el laboratorio no lanza gas lacrimógeno o llama a la CIA/FBI/CICPC una vez es apretado. ¡Me engañaron!
Y ahora, viendo hacia el horizonte y con un dejo de melancolía, L’Angelček pone punto final a esta historia que comenzó un frío día de marzo a la 1:00pm, mietras lo azotaba un inclimente dolor de cabeza, producto de haber estado tomando la noche anterior. Hoy el dolor de cabeza se lo inflige su propia revista.

Au revoir, terrícolas.
L’Angelček
PD: Creo que sí paso casi liso a tercer semestre. Maldita Estadística.