viernes, 17 de julio de 2009

Viernes

Te busco en tu casa, muy temprano en la mañana. Es un día cualquiera, de un mes cualquiera, de un año cualquiera. Estamos en Caracas, Venezuela. Subes al automóvil y me saludas con un beso en la boca, como es nuestra costumbre.
-¿Adónde vamos?- Preguntas
-Poco importa, de verdad. Sin embargo, ¿trajiste tu pasaporte?- pregunto.
-Sí, como me lo pediste.
-Perfecto, entonces solo debes confiar en mí.
-De acuerdo…
Los primeros rayos de sol despuntan ya en el horizonte, iluminando el húmedo camino. Tú caes en un profundo sueño, lo cual es una ventaja para mí. El viaje es largo, pero no me aburro: Nightwish nunca me deja solo en la vía. Voy tarareando canciones mientras el camino se queda atrás a una velocidad vertiginosa. Pasan algunas horas, sigues durmiendo. “No hay nada más tierno que un ser humano dormido” me digo a mí mismo mientras detallo tu tierna expresión.
Hemos llegado a nuestro destino, mejor dicho: a la primera parada de nuestro destino. Intento despertarte delicadamente. Abres un ojo, luego otro y yo, yo espero con ansiedad tu reacción.
-¡Pero qué carajos!
Justo como lo esperaba. Ya no estamos en Caracas, ni siquiera en Venezuela. Son las 10 de la mañana, de un viernes cualquiera, en un octubre cualquiera, pero no en una ciudad cualquiera; no, no: estamos en la pintoresca y antigua Firenze, en la Región Toscana de Italia. Dejo el auto en un lugar cualquiera, mientras saco de mi bolso un abrigo para ti, porque el clima tropical-pegostoso caraqueño lo hemos dejado atrás. Tus ojos parecen decididos a escapar de sus orbitas.
-Cierra la boca, amor, o harás un charco de saliva a tus pies- digo riendo-Ven, vamos.
-Pero… este, ¿cómo demonios…? No entiendo nada…
-No quiero que entiendas, solo que disfrutes.
Comenzamos a caminar, agarrados de manos. Algunos nos miran y a nosotros nada nos importa, todos están ahí demás, como ese florero en casa, cuya única función es llenar un espacio vacío, mas no es algo relevante. Hoy nadie es relevante, hoy mi mundo eres tú y el tuyo soy yo.
La ciudad es hermosa, como te había prometido. Las calles son de piedra, los edificios son coloridos y antiguos, hay estatuas y fuentes por doquier y el arte se respira en el aire. Es una ciudad de artistas y eso te hace feliz; yo mismo soy feliz por ser quien causa esa sonrisa en tu rostro. Mientras caminamos te cuento que ese de allá es Macchiavelli, el de más allá es Da Vinci y aquel al fondo es Dante. Esto es Ponte Vecchio y aquí estamos en Piazza della Signoria. No podría faltar, claro está, la Galeria Ufizzi y la vista al Arno. Mucho que ver y poco tiempo. Vamos, como siempre, en una carrera y es que bien dicen que el tiempo vuela cuando se está en buena compañía. Caprichoso tiempo.
Es hora de comer, nos detenemos en un bar muy pintoresco con vista al Ponte Vecchio, que divide el Arno, y desayunamos una comida cualquiera. No hay palabras durante la comida, solo una sonrisa intensa y sincera que nos hace entendernos el uno al otro y saber que todo está bien. Luego de comer y quedarnos un rato abrazados en una plaza, es hora de partir y dejar Italia, que es hermosa, pero el tiempo apremia y esto apenas comienza.
Tú eres amante del arte, a mí también me gusta, pero sabes que soy un poco más camionero. Así que nuestro próximo destino es München, Alemania. Porque se acerca mi cumpleaños y siempre he deseado pasarlo en el Oktoberfest, rodeado de bávaros y litros y litros de cerveza. Sí, soy un camionero. Una linda ciudad, con una rica historia. Hoy todo es un alboroto y aunque sabemos que se debe al anteriormente mencionado festival, nos gusta jugar a creer que el alboroto es por nuestra llegada a la ciudad. Entramos en la primera carpa que encontramos, y tu cara de miedo me parte de risa.
-Relájate y disfruta…
-Intentaré…
La carpa está llena de gente que grita y ríe, que comenta sobre el futbol o cualquier otra nimiedad: los enfermos de sida, la gripe porcina, los africanos y la deuda externa. Hoy para nosotros no existen esos problemas, son abstracciones de una realidad triste que no nos acompaña.
Una cerveza, dos cervezas, tres cervezas, cuatro cervezas y qué sé yo cuantas más. Ahora no nos miramos y sonreímos como en el desayuno, ahora nos miramos y morimos de risa. Tenemos las mejillas rojas y nuestras lenguas se volvieron un desastre hace ya horas. No podemos decir ni la palabra más simple, y es que la cerveza nos pegó. Bailamos en la mesa, nos reímos con desconocidos, y ellos con y de nosotros. No los culpo. Somos la atracción principal de la noche: dos extranjeros ebrios que no les importa confesarle su amor al mundo.
Es hora de partir, ya no puedo recordar ni cuantas cervezas tomamos y tu estado es casi tan deplorable como el mío. Caminar no se nos hace fácil: tú me agarras intentando que yo no caiga y yo te agarro intentando que no te caigas conmigo. Pero al carajo todo, como dije previamente: hoy el mundo es nuestro y si me quiero caer, ¡pues me caigo! Dicho y hecho, aterrizamos en el frío suelo, muertos de risa y nos fundimos en un beso apasionado, cálido, perfecto; que dura poco, pues de repente llegan dos policías, una mujer y un hombre y nos gritan:
-Hey, besoffen halten Sie!
-Excusez nous, messieurs. On ne parle pas allemande- Respondo yo con sonrisa idiota y con los ojos llorosos.
-Und wir sprechen französisch- responde la policía.
-Merda, ¿español, italiano?
-Auch nicht.
-But we do speak English, sir. - Respondes tú, recordandome que yo tambien hablo ingles.
-Great! We would really appreciate if you stand up and get the hell out of here. This is not a place to make out.
-We’re sorry. We’re leaving right now… Really we’re sorry.
-It’s ok though. Go now.
Y así nos fuimos tropezando con todo lo que se nos atravesaba en el camino, mientras los policías nos veían y susurraban, entre risas y reproches:
-Par de idiotas extranjeros borrachos.
-Quien sabe, Hans- replica la mujer- quizás es una gran historia de amor.
“Quizás es una gran historia de amor” La verdad es que ¿Quién sabe?...

La habitación de la posada en la que nos quedamos es pequeña y sencilla. Con dos camas individuales, ¡como si de verdad pensáramos en pasar la noche separados!
Te veo con deseo y recibo respuesta positiva de tu parte. Ya no hay tabúes, te deseo sin pudor alguno y tú me deseas a mí. Nos atacamos como dos bestias que pelean por una presa: violentamente. No hay diversión sin un poco de dolor, es por eso que esta noche dejamos la delicadeza a un lado y solo nos dejamos llevar por la pasión asesina que nos embarga y nos hace imposible estar separado el uno del otro. Hacer el amor de manera salvaje siempre me ha parecido la mejor manera de terminar un día ajetreado, al parecer estás de acuerdo conmigo, pues te dejas llevar al ritmo de mi demencia. Luego de aproximadamente una hora, todo termina y me sumo en un profundo sueño, apoyado contra tu pecho, deseando que todo esto sea de verdad y no solo el mejor sueño de toda mi vida.
Hasta mañana, sábado.

Continuará.



L'Angelček

domingo, 5 de julio de 2009

Pensamientos en clases de Artes Gráficas (Fin de la trilogía)


¡Qué me siento como Tolkien escribiendo esto! Hasta me da algo de melancolía, ¡no lo puedo soporta!
Esto viene una vez más inspirado por la cantidad de basura mental que se me ocurre a cada rato y que me llevó a escribir “Pensamientos en clases de Artes Gráficas” y “Pensamientos en clases de Artes Gráficas 2.0”. Esta vez, sin embargo, no lo escribo durante la clase en sí; o sea, esta vez no me perderé la explicación de ningún comando o tecla mientras trabajamos en PAGEMAKER y no maldeciré mi ADOS (Attention Deficit…Oh Shiny!) al momento de poner en práctica todo lo que debería haber aprendido en clases, pero que no lo hice por estar escribiendo en esta vaina. Entonces, aquí vamos:

1. No entiendo como pasé de odiar esta materia con todo mi hígado, a tenerla como una de mis materias favoritas. No porque me interese la materia, más bien porque la profe hacía de lo insoportable algo entretenido.
2. Lo más divertido de este semestre fue, sin duda alguna, el road trip a Valencia, donde vimos como coño trabajan las maquinitas esas que evolucionaron de la imprenta de Guttemberg.
3. Yo pensaba que PAGEMAKER era odiable, pero qué va, el InDesign es demasiado profundo para mí. Prefiero el PAGEMAKER for dummys.
4. Sin ánimos de alardear: nuestra exposición de la imprenta fue la mejor. Las otras eran monótonas y solo hablaban de rotativas. La nuestra, en cambio, tenía a dos idiotas volando por los cielos.
5. Soy jodidamente irresponsable y estoy, como siempre, haciendo todo a última hora: revista y parciales. FUCK.
6. Con esta revista, la profesora pensará que soy un maníaco sexual…. Mejor dicho, lo sabrá.
7. Me mortifica que Negrín piense que soy un stalker por conseguir fotos de ella para mi revista.
8. Viendo los trabajos de los otros grupos, decidí que sus profesores fueron una verdadera mierda y la nuestra fue cool. Pronto le serruchará el puesto a Elisa Martínez y pasará ella a dormir en una cámara hiperbárica.
9. Todos los que vean mi revista sabrán que soy un egocentrista de mierda, ¡GENIAL!
10. Espero, por amor a Tarja, no ver más nunca una materia así. Yo quiero es escribir, no diagramar revistas. Lo único que me gustó de hacerla revista fue redactar los textos.
11. Lo más importante: fue asquerosamente DECEPCIONANTE saber que el botoncito verde que hay en el laboratorio no lanza gas lacrimógeno o llama a la CIA/FBI/CICPC una vez es apretado. ¡Me engañaron!
Y ahora, viendo hacia el horizonte y con un dejo de melancolía, L’Angelček pone punto final a esta historia que comenzó un frío día de marzo a la 1:00pm, mietras lo azotaba un inclimente dolor de cabeza, producto de haber estado tomando la noche anterior. Hoy el dolor de cabeza se lo inflige su propia revista.

Au revoir, terrícolas.
L’Angelček
PD: Creo que sí paso casi liso a tercer semestre. Maldita Estadística.

martes, 30 de junio de 2009

Reflexiones sobre el sexo

El sexo es algo que vemos hasta en la sopa, más que todo por eso de que el sexo vende y puedes ver insinuaciones sexuales hasta en comerciales de cereales; por tanto, opino que hay un mal uso del término, opino que se ha confundido su significado. Diez reflexiones sobre el sexo:

1. El sexo es para disfrutarlo, basta de complejos.
2. El sexo no tiene número “Entren que caben cien”.
3. El sexo no es amor: el sexo es sexo y el amor es otra cosa.
4. Se pueden dar demostraciones afectuosas a través del sexo, eso sí.
5. El sexo con amor es excelente, y sin él también.
6. La monotonía es tan mala como la falta de sexo; es decir, la monotonía es la primera enemiga del sexo y por lo tanto hay que combatirla.
7. El sexo oral, como la masturbación, no es ni ninguna aberración. Es como el habla: la puesta en práctica de la lengua.
8. La protección es parte fundamental en el disfrute posterior del sexo.
9. El sexo es, en cierto modo, una manifestación de nuestro YO interno que no siempre dejamos ver, ese YO que no todos conocen y que solo sale a flote bajo algunas circunstancias.
10. Lo más importante: SEXO no es la respuesta, SEXO es la pregunta y SÍ es la respuesta.

Au revoir, terrícolas.
L’Angelček



PD: Haced el amor y no la guerra.

jueves, 11 de junio de 2009

Se potesse fermare il tempo, in quale momento lo farebbe?

“¿Si pudiera parar el tiempo, en cual momento de su vida lo haría?”

Esta entrada viene inspirada por una pregunta de una prueba de italiano que presenté hoy. La pregunta es justamente el título del post y la traducción se encuentra entre comillas.
La respuesta a esta pregunta es bastante difícil, principalmente porque no es que haya vivido mucho tiempo, o sea tengo solo diecinueve años; también porque no creo que detuviera el tiempo, aun si pudiese.

Siento que si detuviera el tiempo dejaría de vivir muchos momentos bonitos, dejaría de conocer muchas personas interesantes; dejaría de descubrir la respuesta a muchas interrogantes, que hoy en día están en mi cabeza armando un torbellino. Perdería la emoción de tratar de mejorar en algún modo. Dejaría perder miles de enseñanzas.
Obviamente he vivido muchas cosas que me gustaría revivir, he estado con gente que me gustaría volver a ver; por ejemplo mi madre y mi mejor amigo, Carlucho. Pero, su recuerdo vivirá siempre latente en mi corazón. Por tanto no siento necesario detener el tiempo.

También extraño muchas otras cosas, como mi infancia, cuando no sabía lo que era el stress, la gente maldita, mi vida libre de vicios, mi vida libre de relaciones infructuosas… También están los errores cometidos, pero de todos ellos aprendí algo, aunque no siempre pongo todo eso en práctica.

Entonces, no. No detendría ningún momento de mi vida, aun si pudiese.

Quiero vivir cada minuto, aunque el presente no exista y sea solo una abstracción.

"No llores porque ya se terminó... sonríe, porque sucedió."
— Gabriel García Márquez


Au revoir, terrícolas. No detengan el tiempo, aprovechenlo.

L’Angelcek.

domingo, 7 de junio de 2009

Un lindo domingo.....

“El domingo es el día de la semana entre el sábado y el lunes*. Es el séptimo día de la semana oficial en los países de tradición hispana o el primer día de la semana litúrgica en la tradición cristiana, y también lo es en otras tradiciones culturales. El domingo es considerado un día feriado o festivo en la mayoría de los países del mundo y es parte del fin de semana. Solamente países influenciados por la cultura islámica o judía tienen el viernes o el sábado como el día feriado semanal.
El calendario gregoriano se repite cada 400 años, y ningún siglo comienza en domingo. El año nuevo judío jamás cae en día domingo. Cualquier mes que comience en domingo tendrá un viernes 13.”
Tomado de: Santa Wikipedia, patrona del conocimiento enciclopédico y mayor enemiga de Lulú Giménez.

Entiendo que Dios quiso hacer del domingo un día de descanso. Bah, eso ni siquiera lo hizo Dios, fue otra de las cosas truculentas del vaticano o qué sé yo. El punto es que yo ODIO/DETESTO/ABORRESCO los domingos. Son el peor día de la semana.
¿Por qué los detesto? Muy fácil:

1. Nadie hace nada los domingos porque si es triste estar en casa un domingo, generalmente es más triste salir un domingo. Esto se debe a la gran cantidad de familias felices que salen los domingos a pasear y TODO está lleno.
2. Los domingos no pasan nada bueno en la TV (Como si yo viera TV).
3. Los domingos egOmanía no actualiza nada y no tengo cosas divertidas para leer.
4. Los domingos el hijo de puta del kiosco cierra temprano y no me da chance de comprar dulce para matar la ansiedad.
5. Los domingos como PEOR que de costumbre porque nadie hace nada en mi casa.
6. Los domingos Factbook no te manda notificaciones buenas. (Quizás porque paso desde que despierto hasta que me duermo en la compu)
7. Los domingos no me dan ganas ni de fumar, pero igual fumo.
8. Si un domingo se te ocurre invitar a alguien a salir probablemente este alguien tiene algún tipo de almuerzo familiar y te deja solo en tu triste soledad.
9. De todas maneras, los domingos da fastidio salir. (¿Quién me entiende?)
10. Odio los domingos porque me gusta estar en la universidad golpeando a Jatnna, fastidiando a Jatnna, manoseando a Jatnna, comiendo moco con Jatnna, haciendo planes de conquistar el mundo con Jatnna, obstinando a Jatnna, creando Jatnna-chistes con Marco y Gabriela; y los domingos NO VOY A LA UNIVERSIDAD. FUCK.
11. Es que ni siquiera voy ya a casa de Zio Franco o Zio Vicente con mi mamá. Eso hasta era divertido, un domingo.

¿Por qué soy tan gallo?


Recordatorio para el siguiente domingo: Debo tomar desde las 7:00pm de la noche del sábado hasta las 7:00am de la mañana del domingo y, además, tomar algunos somníferos para no despertarme hasta el lunes. FUCK.

Au revoir, terrícolas. Feliz domingo. (Sí, amo el sarcasmo)
L'Angelček



* DUHHHHHHHHH

jueves, 28 de mayo de 2009

Moi, je suis retourné!

Hoy he vuelto luego de algunas semanas de ausencia en mi pequeña ventana de realidad virtual simulada. Semanas en las cuales viví un huracán de emociones con las que aprendí dos cosas fundamentales:

1. Sí puedo llegar a estar entregado a una relación.
2. Muchas personas son necesarias mas jamás indispensables.

Aprendí que debajo de mi coraza irónica de frialdad y ego existe una persona capaz de enamorarse de alguien, profundamente. Aprendí que no estaba tratando de alargar una relación ideal, estaba alargando el fin de la misma, y eso no sirve. Aprendí a permitir que algo me afectara realmente porque, de hecho, tengo sentimientos y mi hedonismo es bastante particular: puedo encontrar placer y plenitud en el placer de otros (Y no hablo solo de sexo).

Aprendí que el existencialismo es algo con diversas aplicaciones: al igual que no es lo mismo ser que estar, ser parte de una relación no es lo mismo que estar en una relación. Ser parte de ella va mucho más allá que un simple estar.

Corroboré que tengo los mejores amigos del mundo, que están conmigo aun cuando m e vuelvo un niño emo insufrible.

También vi que de verdad nadie es indispensable, que el mundo no se detendrá por mi malestar, que quien ayer era parte importante de mi vida hoy es simplemente un recuerdo del pasado.

Vi con mis propios ojos la desolación, sentí dentro de mí la ansiedad y la paranoia, cargué en mi espalda el peso de la decepción. Pero, surgí airoso de todo ello, como el más gentil de las aves fénix. Con ayuda de las personas que me han demostrado ser mucho más que simples amistades pasajeras.
Logré entender que la vida te tumba, pero a la vez te da las herramientas para levantarte y sonreír.

Seguí consejos de “No idealizar” y luego de hacerlo me di cuenta que ha sido una de las cosas más sabias que me jamás me hayan dicho. Gracias, Sol.

Descubrí que en algo, esa persona, sí tenía razón y es que, por más disfuncional que sea, la estabilidad no está mas que en mí mismo. Todo aquel no sea yo no puede darme estabilidad, aunque pueda influir en ella de forma significativa.

Hoy soy una persona nueva, con bastantes aprendizajes que poner en práctica.

Entonces, cerramos el telón, limpiamos todo el desastre y abrimos un escenario nuevo con “Otra historia que contar”. Siempre con mis fieles amigos y con gente nueva que valga la pena. Hay que deshacerse de la gente que no me aporta nada.

Agradecimientos especiales: Javier, Jatnna y Janeth (Mi trilogía de las JA) también a Angel, Daniel, Briella,Sol, Érika y mis otras putas. A Adrián, por supuesto. Helena y Marcy. Y, naturalmente, a Matías y Ada. Gracias y un fuerte abrazo.

Au revoir, terrícolas. Je suis retourné!

L’Angelček.

PD: I’m into a winner. As it should be, of course.
PD2: Sebastián, la segunda parte y el “LETIMUNDO” vienen en camino.



domingo, 10 de mayo de 2009

ALTEREGO: Elogio a la locura. Narraciones de Sebastián.

Bienvenidos a una nueva fase de mi blog. Se llama ALTEREGO. Me Dio de repente por crear personajes y dejar de escribir toda la basura sentimental que he escrito últimamente. Entonces, hoy les presento a mi primer personaje: Sebastián. Una persona bastante peculiar.




“Hola. Me llamo Sebastián y estoy loco. No, no digo que estoy loco por estar a la moda y decir que soy loco porque me emborracho los fines de semana, me tiño el cabello y soy irreverente. Si al caso vamos la irreverencia no existe, solo existe una copia de quienes fueron irreverentes en épocas pasadas.

Estoy loco, de verdad lo estoy. Mi mente está llena de demonios que jamás me abandonan, se muestran como voces. Voces que me dan órdenes, que me aconsejan y que me desesperan. Las odio y a la vez las amo, a ellas, mis voces. No puedo amarlas porque gracias a ellas estoy como estoy… LOCO, pero ¿Cómo odiarlas? Son las únicas que jamás me han abandonado. Para bien o para mal ellas están siempre ahí, omnipresentes.

Tengo 22 años y no he ido a la universidad. Me gradué a duras penas de bachiller cuando tenía 20 años. Mis estudios se vieron comprometidos por mis temporadas en clínicas psiquiátricas. No creo que algún día vaya a la universidad. Soy un peligro para la sociedad, lo cual es paradójico porque vivo en una sociedad bastante peligrosa por sí misma.

Soy joven, bastante joven y, sin embargo, aparento muchos más años de los que tengo. En este mundo de la locura la vejez y el desgaste tienen un efecto más fuerte que en los cuerdos. No hay nada que más desee un loco que poder pasar desapercibido.

No tengo amigos. Parece que no le agrado a nadie o es más bien que nadie se atreve a hablarme porque suelo atemorizar a las personas. Lo más cercano a amigos que he tenido han sido mis compañeros de las diversas clínicas donde he estado recluido. A algunos los recuerdo con cierto aprecio.

Jamás tuve amigos, ni siquiera cuando era pequeño y asistía al colegio. A las madres no les gustaba que sus hijitos me hablaran o socializaran conmigo. Eso es, de hecho, una de las razones por las cuales mi familia empezó a odiarme. Gracias a mí la gente empezó a hablar de mi trastorno como una enfermedad del grupo familiar y no mía solamente. Nunca he tenido nada propio, ni siquiera mi trastorno mental. Tampoco tengo un juicio propio, todas mis acciones están en gran medida condicionadas por mis voces, que me dicen que debo y no debo hacer. Triste.

Hablando de mis voces, las escucho desde que tengo memoria. Antes eran mucho menos fuertes, claro, pero aun así estaban ya desde que yo era muy pequeño.

Cuando cumplí 17 años fui internado por primera vez en una clínica psiquiátrica debido a un percance donde casi mato a un compañero de clases porque me arrebató un cuaderno. A partir de ahí me diagnosticaron esquizofrenia. Fue un golpe duro para mi familia, que, aunque nunca me quiso mucho, tenía la esperanza de que pagando una clínica costosa me curaría rápido. No fue así. Todo el problema de mi esquizofrenia fue un golpe duro para mi familia que intentaba como fuera posible ser normal. Yo ya olvidé el concepto de normalidad, es decir mi normalidad es diferente a la de todos ustedes.

He estado hospitalizado en 3 sanatorios diferentes. La primera vez fue a los 17 años, luego del incidente con mi compañero de clases. El sanatorio de llamaba Saint Rémy. Sí, Saint Rémy, igual al que ese famoso pintor holandés asistió por un período de tiempo. Van Gogh es que se llamaba, ¿no? En ese sanatorio intentaban, además de “curar” a los locos, incluirlos en clases magistrales de arte, música, pintura, danza. Algo muy loco de verdad, generalmente las clases de pintura terminaban siendo una explosión de colores debido a la alterabilidad de los pacientes y el poco tacto del personal “especializado”. Siempre pensé que esas clases lo que hacían era desestabilizar mentalmente a los pacientes, es decir, desestabilizarlos aún más. Recuerdo haber visto surgir unos cuantos Jesucristos y Napoleones en ese hospital.

Nunca fui bueno en ninguna de esas clases. Solo he sido bueno para tres cosas en mi vida: leer, escribir y causar problemas. En esta última me destaco.

Empecé a tomar medicamentos en Saint Rémy, recetados por un psiquiatra y administrados por enfermeras. Aún hoy tomo miles de pastillas, es imposible que las deje algún día. Tomo antipsicóticos, para la esquizofrenia, pero estos me hacen un daño progresivo en los riñones, por lo tanto tomo diuréticos, que me causan hipertensión, tomo medicamentos para la hipertensión. Sufro de migrañas, entonces tomo triptanes, que me crean nauseas y deben ser tratadas con otros medicamentos. Además sufro de períodos de depresiones que deben ser tratados con antidepresivos, somníferos y en algunos casos medicamentos para no perder el apetito porque generalmente termino en un estado de anorexia nerviosa. Tomo medicamentos para los medicamentos.

Estoy bastante jodido para ser solo un joven que podría estar emborrachándose todos los fines de semana en los bares más famosos de la ciudad. Si tan solo fuera normal…

Jamás he tenido una novia, nunca me han dado un beso, nunca he escuchado un “te quiero”. Solamente he escuchado “Compórtate, Sebastián”, “Trata de parecer normal, Sebastián”, “No hagas eso, Sebastián”, “Toma la maldita pastilla, Sebastián”. Sebastián, Sebastián, Sebastián, Sebastián, al parecer mi nombre se ha convertido a través del tiempo en un arma para reprenderme. Sí, ya Sebastián perdió el significado que tenía y ahora parecer ser solo un sinónimo de “Loco de mierda, Sebastián”.

A veces me pregunto si este hombre que mencioné antes, Van Gogh, habrá sido también esquizofrénico. ¿Le habrán dicho sus voces que pintara? Tengo entendido que él pintaba compulsivamente, yo escribo compulsivamente todas las ideas dispersas y sueltas que tengo en la mente. He llegado a escribir en paredes completas, servilletas, paños, folletos, etcétera. Yo creo no estar tan jodido como él, aunque sea tengo orejas… por ahora.

No sé por qué escribo todo esto… ya olvidé mi idea. Ah sí, ya recuerdo: planeo morir pronto y no quería que mi vida pasara en completo secreto.

Por hoy no tengo más nada que decir, pronto volveré.”



Sebastián